De Gallitos Marinos y su galimatías de vida en Los Cabos
«Saber que sabemos lo que sabemos y saber que no sabemos lo que no sabemos, ese es el verdadero conocimiento.» (Nicolás Copérnico)
Condenarro
Saludando de nuevo mi es_timada(o), lectora(or), antes de iniciar con el debraye de los Gallitos Marinos extiendo una disculpa a mi amiga Bióloga y postgrados por la tardanza en algo que yo mismo me comprometí, por “equis” o “ye”, se me atoró el tema y no podía aterrizarlo a mi satisfacción, que espero sea de la suya y de mi amiga, ella sí sabe de lo que yo trato de discernir, y comparto lo que pude entender del viacrucis, y sin religión ni libro sagrado de por medio, de esta noble, bella e importante ave Sternula antillarum, conocida por los no científicos: Gallito Marino y su estancia anual en Los Cabos.

Si bien es cierto que el ave no es endémica, como la Mascarita, es muy importante en ese balance natural que no entendemos y nos aprovechamos y lo desbalanceamos, el estado natural de la flora y fauna. También conocida como charrancito americano (Sternula antillarum), denominado charrán mínimo, charrán chico, charrán menudo, gaviota filico, gaviotín chico boreal, gaviotín enano, gaviotín pequeño, gallito marino y golondrina marina mínima, es una especie de ave caradriforme de la familia Sternidae que cría principalmente en Norteamérica y migra para pasar el invierno en América Central, el Caribe y el norte de Sudamérica. En Los Cabos se contaba con varios puntos de anidación desde hace al menos un siglo, su primer registro por aquí, y los usa entre abril y agosto de cada año: 3 en La Ribera, 1 Punta Arenas, Cabo del Este (Pulmo-Vinoramas) 4, La Laguna 2, Estero-La Playa varios a lo largo de la playa, Las ventanas (Cañón de San Carlos) 1, Esterito de CSL, Médano 1 y El Suspiro 1. Hasta mayo pasado, cuando llegó la trepidante orden de desalojo de la playa colindante con el Estero y se refugiaron, escondieron en lo que fue un hotel, según último informe que recibí.

Los Cabos, el caos que ha generado ese acelerado y abrupto o a lo bruto desarrollo turístico-inmobiliario-habitacional ha generado el desplazamiento de fauna local, humana-urbana y silvestre en general, de sus hábitat naturales tradicionales hacia lugares alejados, mas en el caso de las aves se complica, pues especies como la mascarita, que es endémica del Estero, no tiene pa’onde, y el gallito marino, de la noche a la mañana, con la ayuda de maquinaria pesada y largas mangueras para acarrear arena de la playa hacia la dársena de Puerto Los Cabos, decidieron entrar al mercado de tiempo compartido en las ruinas y escombros de lo que fue el Hotel Presidente (colindante al Estero josefino), lo que ocurrió, irónicamente, el 10 de mayo próximo pasado. Hubo declaraciones, nota informativa en El Sudcaliforniano (OEM)*, y lo que pareciera una réplica armada como noticia y declaraciones de la bióloga Graciela Tiburcio Pintos, en la que explica, refutando al funcionario municipal sobre sus conclusiones de la astucia del Gallito marino y el programa de anillamiento, del cual el ayuntamiento no forma parte; réplica, con sustento científico, que aquí compartiremos completa.

* “De acuerdo con el director municipal de Ecología y Medio Ambiente Jorge Armando López Espinoza el comportamiento representa una recuperación natural del hábitat de esta especie migratoria, ya que las aves eligieron un sitio que durante años estuvo ocupado por infraestructura turística.” […] “Esta temporada de gallitos donde se fijó la anidación fue precisamente dentro del perímetro del Hotel Presidente. Como ya no hay construcción y está cercado, ellos escogieron esa área para reproducción” (Sudcaliforniano 5/VIII/´26)

Se me ocurre, dadas las declaraciones de dos funcionarios públicos municipales encargados de la ecología y la vida silvestre, considerando el caso del hábitat del Gallito y todos los organismos que viven en las arenas vivas de las playas, al igual que la flora y fauna que habitó y la que aun habita en zonas urbanas-turísticas o casi urbanas, ubicar una infraestructura social, algo así como su refugio de mascotas municipal, seguro que no faltarán filántropos fundacionales que deseen dejar el C’Questro por algo más humanista, lo difícil sería el lugar, porque el “desarrollo sustentable” que taaanto les ha costado construir podría verse afectado en su economía, ¿Será que la naturaleza tal cual no es sustentable en términos comerciales…? Los de la Hermandad en Armonía se aferran a comprobar que sí es redituable sabiéndolo esconder… o pagar. De momento su MIA para algo similar en predio San Miguelito, está en fase “consulta pública”… mas es un simple ocurrencia, claro.

Por sus características, es una especie vulnerable a diversos depredadores terrestres y aéreos, entre los que sobresalen gaviotas, serpientes, zorros, gatos y perros callejeros y domésticos (mascotas) y nosotros, los más, que sabiendo, ni caso les hacemos y circulamos con vehículos motorizados, prohibidos en playas, paseando con mascotas sin correa, asentando su lugar de descanso y goce de playa sobre los mismos nidos; para muestra reciente, el supuesto dragado de Puerto Los Cabos con maquinaria pesada en la playa entre La Marina del desarrollo inmobiliario-turístico del mismo nombre y que fue permeando hasta ocupar La Playa, La Choya, San Vicente y El Rincón de La Playa en SJC; Zona de anidación del Gallito Marino con historia de poco más de un siglo…

La falta de atención de quienes suponemos tenemos capacidad de raciocinio y demandamos respeto al entorno natural ha sido señalada y documentada principalmente por quienes, voluntariamente, y con conocimiento de causa, se ocupan en su cuidado, su conservación, más cuando la especie se encuentra registrada en la NOM-059-SEMARNAT-2010; En lo personal, gracias a las publicaciones de la Organización para la Sustentabilidad y Conservación del Medio Ambiente en Facebook y la información que me ha brindado Graciela Tiburcio Pintos, mi amiga la científica, y ampliamente conocida en Los Cabos y reconocida en la academia y ciencias allende las fronteras.

“Los Gallitos Marinos son algunos de los indicadores más importantes de la salud de los ecosistemas marinos del mundo y los ecosistemas costeros, donde existe presencia de estas aves es indicio de que hay ecosistemas sanos o poco impactados en los que todavía estamos a tiempo de realizar acciones de conservación para asegurar su supervivencia, la salud de los océanos y por ende el derecho de los humanos a disfrutar un ambiente sano”, me explicó.

El charrancito americano mide entre 22–24 cm de largo, y tiene una envergadura alar de unos 50 cm. Pesa entre 39–52 g. Las partes superiores son de color gris claro bastante uniforme y mientras que las inferiores son blancas. Su cabeza es blanca excepto el píleo que es negro como la línea que conectando con el pico atravesando los ojos. Su frente en blanca, ampliándose en invierno. Su pico es amarillo con la punta negra en verano y completamente negruzco en invierno. Sus patas son amarillentas. Sus alas son principalmente gris claro, aunque tiene las primarias exteriores negras. La subespecie de nuestro, al menos el mío, es: Sternula antillarum browni (Mearns, 1916). Se distribuye para su reproducción en la costa Oeste de Norteamérica desde la Bahía de San Francisco, California, Estados Unidos de América, hasta San José del Cabo, Baja California Sur, México.

Siento que no me queda mucho que añadir aparte de brindar mi reconocimiento al Gallito Marino y su Odisea de “elegir”, tan abruptamente, un sitio suplente de anidación donde el escombro, varilla y concreto pudieran beneficiar a la fauna depredadora y pueda esta desayunar huevitos cocidos o poyuelos asados, cortesía de Ecología Municipal y el permisionario de la maquinaria y draga de arena, y en tanto llega el próximo inversionista, yo paso a reiterarme como un simple y pobre loco peligroso irreverente, irrelevante, irremediable pero irresistible y real prófugo de la injusticia de contar con MIA para la anidación.

«La naturaleza no hace nada superfluo, nada inútil, y sabe sacar múltiples efectos de una sola causa.» (Nicolás Copérnico)





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