El desarrollo urbano, humano; la conservación y la sustentabilidad

“El pez es mudo en el agua; la bestia, ruidosa en la tierra; el pájaro, cantor en el aire. Pero el hombre tiene en si la música del aire, el alboroto de la tierra y el silencio del mar”. (Rabindranath Tagore)
Condenarro IV/IV

En las tres ediciones anteriores hemos procurado establecer lo que el concepto de ecología, como una ciencia, nos indica en cuanto a la protección del entorno natural y por ende de las riquezas que la naturaleza establece en su ciclo vital y que, en la mayoría de los casos, es la actuación del humano la que afecta dicho proceso natural, lo que viene a explicarse en lo que hoy definimos como el desarrollo sustentable; el cual comprende industrias, comercios y, principalmente la urbanización.

Antes de proseguir, es importante definir los movimientos civiles, así como a las personas, profesionistas y/o profesionales que se preocupan por el cuidado del entorno. Son conocidos como ecologistas y como ambientalistas. No hay que confundirlos, pues ambos, no obstante, tienen un común denominador, desarrollan actividades diferentes que se concatenan.

El sitio soyecologista.com resume sus diferencias: El ecologista se encarga de cuidar, proteger y en su caso defender el medio ambiente; y el ambientalista se encarga de estudiar, analizar las causas que afectan al medio ambiente y sugerir acciones en consecuencia.

Algunos años atrás escribí una definición sobre ecología humana, como la quinta perspectiva relacionada con la sociología, además de la antropología cultural, la psicología social, la demografía y la geografía humana. Se dedica al estudio de las conexiones de la población con el ecosistema. Es en sí mismo como un método por el enfoque de la selección que hace de sus contenidos como díadas o como tríadas: la población adaptada por la cultura y el espacio —que se compone de organización social y tecnología—, a su medio ambiente para sobrevivir. En tal sentido, es necesario definir también lo que es la ecología urbana: La ecología urbana es una disciplina cuyo objeto de estudio son las interrelaciones entre los habitantes de una aglomeración urbana y sus múltiples interacciones con el ambiente. Es una disciplina con un campo teórico en formación que aplicase conceptos y teorías de la ecología tradicional, pero que se nutre con el diálogo con otras disciplinas (urbanismo, economía, sociología, antropología, geografía, ingeniería, derecho e historia). Surge, sin duda, como una reacción contra la excesiva especialización de cada una de las áreas de conocimiento.

Como hemos podido aprender, la ecología como tal no se trata tan sólo de una moda o un tema sociopolítico para temporada de campañas electorales, sino todo un proceso de cuidados y planeación para lograr la sustentabilidad, lo que define la ecología política como un triángulo base, en el cual convergen tres ejes, lo económico, lo social y lo ambiental, si no hay una interacción entre estos, no se podrá lograr el desarrollo sustentable que entendemos como el cubrir las necesidades de las generaciones actuales sin menoscabo de las necesidades de las generaciones futuras.

Los Cabos vive una dinámica que aún está a tiempo para analizar y considerar los tópicos que he intentado explicar, o explicarme y compartido en éste ensayo, se cuenta con una actualización de un Plan de Ordenamiento Ecológico Local en proceso, estaremos en vías de actualizar el Plan Municipal de Desarrollo Urbano e iniciarán trabajos nuevas legislaturas, tanto estatal como federal, mismas que, con la aportación civil y de instituciones científicas e investigadoras podrán encontrar puntos medios para que Los Cabos mantenga una dinámica que permita una calidad de vida que merece, tanto el entorno, como la economía local como la convivencia social. En tal sentido, todos y cada uno de los ciudadanos de Los Cabos y de BCS deberá considerar la información encontrada a fin de buscar la mejor alternativa para el desarrollo de la entidad en su conjunto, para ello, el sufragio y la exigencia del cumplimiento de leyes, reglamentos y normas debe ser constante por parte de la población civil.

“Existió una edad de oro, cuando el oro no existía” (Hugo Reichenbach)
