Elucubraciones de ayer y hoy…

De la realidad de los municipios… ¡Ah! yunta_miento…?

Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!” (Groucho Marx)

Condenarro

¿Qué podría significar, en efectos inmediatos, mediatos y a largo plazo, el que Cabo San Lucas sea municipio? Ya, en éstos días y con el tema en la palestra, cuando las actuaciones públicas de quienes deben administrar y optimizar los recursos (todos) públicos crean diversos escenarios, al estilo de los “Realty Show”, a la perspectiva popular, ciudadana. La civilidad, al parecer, anda de vacaciones. El tema lo escuché la primera vez 33 años atrás, cuando Loreto se convirtió en municipio en 1992, en Cabo San Lucas se hablaba de hacer lo propio… En 1993 entró en funciones el I Ayuntamiento de Loreto.

He de mencionar que en 1995 Cabo San Lucas contaba con una población de 71, 031 habitantes y mantenía un crecimiento demográfico del 8.8% anual (INEGI); tres décadas después, la población actual se estima en 202 694, señala el censo de 2020, al que sumamos, según crecimiento, entre 220 y 230 hoy día, casi el 75 % de la población que tenía BCS en 1995; digamos que la Delegación CSL tiene más población que San José, Miraflores, Santiago y La Ribera sumados. También es la que evidencia mayor carencia de agua en las casas, entre otras nimiedades que el Ayuntamiento Municipal debiese cumplir tal como lo manda el Art. 115 Const.

Ahora, la pregunta que surge, que me surge: ¿aun no es tiempo de convertir a San Lucas en Municipio?, la declaración del alcalde en entrevista al botepronto tras un evento cívico lo deja claro, pues no le dio importancia, argumentando el acceso al agua y la doble nómina y doble burocracia… Sin duda está en todo el alcalde.

Ahora bien ¿que representa para la población sanluquense la Delegación como ente de gobierno?; la Ley Orgánica Municipal para el Estado de BCS lo deja clarísimo en su Título III, capítulos 1° y 2° referente a “Autoridades Auxiliares”. Nuestra realidad es que tanto la delegada en nuestro caso actual obedece las órdenes, ni más ni menos, que le llegan de la cabecera municipal, vía Cabildo o directamente, la mayor parte de las ocasiones, del ejecutivo municipal, es decir el alcalde. Una triste realidad que he atestiguado desde enero de 1991, cuando empecé éste rollo periodístico, es que la diferencia entre delegados y relegados, a pesar de no tener ninguna similitud en hechos, sólo una letra las diferencia en actos. Funcionarios y población de las delegaciones son prácticamente relegados a las decisiones josefinas… a pesar de todo lo que se pueda argumentar al respecto.

Una peculiaridad se ha repetido desde aquél no tan lejano 1992 en que se inició el movimiento de municipio loretano y se habló del municipio sanluqueño, es que los primeros que pegaron el grito de “¡Imposible!”, “No cumplen con el abasto de agua potable suficiente” surgían desde las oficinas del palacio municipal y/o oficinas del ayuntamiento en turno. Otra singularidad, la vemos y padecemos cotidianamente, es que los servicios que el municipio debe -mandato constitucional no opcional- dotar a tooooooda la población: Agua potable, drenaje, alcantarillado, alcantarillado y disposición final de sus aguas residuales; Alumbrado público; Limpia, recolección y disposición final de residuos (domésticos y urbanos); Mercados y central de abasto; Panteones; Rastro; Calles, parques y jardines y su equipamiento; Seguridad pública en los términos del art. 21 constitucional: policía preventiva municipal y tránsito; y los demás que las Legislaturas locales determinen según las condiciones territoriales y socio-económicas de los Municipios, así como su capacidad administrativa y financiera. Y me pregunto: mimismo ¿a quien podríamos preguntarle si contamos con ellos? No habiendo más respondientes, me respondo: ¡pues no!; y lo peor es que ni en la falta de servicios hay democracia y/o equidad.

Los Ayuntamientos, también lo dice el 115 administran su hacienda pública a su criterio, para lo cual, se esmeran en ser transparentes, tanto como vidrio de pen-house del corredor turístico; los recursos que se destinan a obras y programas se basan en las decisiones centralistas, es decir, las delegaciones están sujetas al centralismo gubernamental sin que los titulares tengan capacidad jurídica de decisión, incluyendo casos que requieren respuesta inmediata… Los ingresos municipales se desglosan en la Ley de Hacienda Municipal que se actualiza año con año; para el municipio de Los Cabos se contemplan 121 conceptos entre impuestos, derechos, cuotas, aportaciones, productos, concesiones, aprovechamientos, fideicomisos, así como aportaciones estatales y federales contempladas en las leyes vigentes respectivas. Todo cae en tesorería y de ahí… el PDM, el PDU2040 y el POELC con 30 años de proceso de actualización debiesen explicar el ejercicio de tales recursos… ¿Los beneficios en acciones, obras y programas se distribuyen equitativamente entre la población?; ¿consideran las necesidades de cada delegación?; ¿toman en cuenta cuanto de esos ingresos genera cada delegación? Habrá que excluir de dichos ingresos y/o “recursos propios” los que por obras estatales y/o federales adjudiquen al municipio. Las delegaciones, prácticamente relegadas a las decisiones de cabildo y/o del ejecutivo municipal… Para 2025 los ingresos municipales a ejercer son 5,664,276,186 MNX. No incluido el Plan Nacional de Vivienda ni el Plan Nacional Hídrico, conste.

¿Aun no es tiempo alcalde?

No hace mucho escribí que pese a los cambios evidentes que a través de los años se observan en todo el municipio de Los Cabos, la circunstancia y calidad de vida de la mayoría de sus habitantes no ha cambiado mucho. Los servicios públicos están lejos de cumplir con el mandato constitucional. En los casi 36 años de radicar en Cabo San Lucas la calidad de vida del ciudadano, pese al crecimiento y la dinámica socioeconómica preponderante, no mejora; somo más con los mismos problemas que antes y en las mismas proporciones. Y confirmo, ni en la falta de servicios públicos en general hay democracia, y no obstante, esas fallas tienen constancia, los privilegiados son siempre los mismos…

La conversión de San Lucas a municipio, y corrijo sin dolo al diputado sanluquense, sí es un movimiento político, más no de tintes partidistas ni electorales… al menos no por parte de todos quienes apoyamos la conversión… no aun.

En tanto quienes apoyan desde cabildo a desarrolladores que quieren convencernos que el camino por el que llegaron a la zona de Punta Gorda y Zacatitos nunca ha existido y la pugna entre CAG y MQ por la popularidad de la media Sur de BCS sigue pedaleando duro para la gobernatura estatal, y el gober se ahoga en lágrimas de cocodrilo por la falta de respeto (sic) yo paso a preguntarle al Consejo Ciudadano por el Sexto Municipio de CSL si ya han considerado la composición geográfica que tendría CSL municipio y contemplado el plan de transición que tumbe al argumento baladí del doble pago de nómina y la doble burocracia que le preocupan al alcalde cabeño, yo paso a retirarme y reiterarme como un simple y pobre loco peligroso irreverente, irrelevante, irremediable pero irresistible y real prófugo de la injusticia que resulta del depositar toda la creencia en ¡Ah! Yunta_miento…?

Cuando las personas se hacen masa, la demagogia los hornea” (Anónimo)

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