Los Cabos: entre el potencial turístico y una imagen urbana en crisis
Angel Jorge Chávez Rodríguez
Los Cabos, B.C.S. – Mientras Los Cabos se sigue posicionando como un destino turístico de clase mundial, la realidad de su imagen urbana contrasta drásticamente con los estándares de calidad que se esperarían, y que otras ciudades internacionales demuestran con creces. Solo basta realizar un recorrido por urbes europeas para entender el potencial desaprovechado en nuestro municipio, y con lo cual, se abre el cuestionamiento sobre la alarmante displicencia en la gestión de los recursos públicos y la planificación de la infraestructura.
En muchos lugares de Europa, la limpieza, el orden, la impecable señalización vial y un sistema de transporte público eficiente son la norma. Calles prístinas, edificios con simetría visual y una cultura ciudadana arraigada al respeto por el espacio público transforman la experiencia de sus habitantes y visitantes. Este panorama contrasta con la situación actual en Los Cabos, donde la negligencia en el mantenimiento y la inversión se hace palpable a cada paso.
La entrada a San José del Cabo desde el Aeropuerto Internacional, una de las primeras impresiones para miles de turistas, más parece la antesala de un pueblo olvidado que la de un destino de lujo.
Vialidades deterioradas, camellones descuidados, basura en la vía pública y la ausencia de áreas verdes dignas de una bienvenida, evidencian la falta de visión.
El Corredor Turístico, supuestamente “la joya de la corona”, con tramos en reparación mal señalizados, acumulación de basura y una oscuridad casi total por las noches, convirtiendo el tránsito en un riesgo innecesario.
En Cabo San Lucas, la situación no mejora. La anarquía visual es la protagonista, con pavimentos destrozados con baches y tapaderas de drenaje inexistentes y la ausencia de señalización clara y amigable. La permisividad para que el transporte público se detenga donde le plazca agrava el desorden, y la presencia de edificios a medio construir, abandonados y sin pintar en pleno centro turístico, proyecta una imagen de descuido y «me vale». A esto se suma la irresponsable práctica de algunos comerciantes y ciudadanos que tiran la basura a deshoras, perpetuando una percepción de insalubridad y desorganización.
Por si fuera poco, la movilidad en San José del Cabo se ve actualmente estrangulada por una obra magna en la glorieta de Fonatur. Esta construcción, proyectada para más de año y medio, ha generado un cuello de botella monumental que impacta directamente en la experiencia de residentes y visitantes, evidenciando una falta de previsión en la planificación de proyectos de infraestructura de tal magnitud.
La inversión de los impuestos ciudadanos y los recursos federales y estatales destinados a obras públicas parecen, en gran medida, despilfarrados en proyectos de «relumbrón» que poco abonan a una mejora sustancial y duradera de la imagen urbana. Es lamentable que, pese a la enorme recaudación, estas deficiencias persistan y afecten directamente la calidad de vida y la percepción de nuestro destino.
Si bien la supuesta mesa de coordinación para la Imagen Urbana existe ya y es un indicio de que el problema está en la mesa, es imperativo que estas reuniones se traduzcan en acciones contundentes y una rendición de cuentas clara.
Los Cabos y sus habitantes merecen una imagen urbana que esté a la altura de su belleza natural y su potencial turístico. La comunidad espera que estas iniciativas logren permear y, finalmente, pongan fin a la desidia que ha caracterizado la gestión de este tema tan crucial. Los mantendremos informados sobre cualquier avance real.

