Emmanuel Novelo
Aunque el anfiteatro (Teatro abierto) del Pabellón Cultural sigue habilitado, los costos operativos para usarlo lo convierten en un espacio prácticamente inaccesible para las producciones locales. Hoy más que nunca, es urgente repensar cómo garantizar que este recinto cumpla con su verdadera vocación, ser un espacio para el fomento, desarrollo y promoción de las Artes y la Cultura, no así, únicamente un espacio para el negocio de la industria del entretenimiento.
Es positivo que el anfiteatro del Pabellón Cultural permanezca abierto; sin embargo, en la práctica es un espacio inaccesible para la mayoría de las producciones locales debido a los altos costos que implica realizar un evento nocturno.
Por tratarse de un foro a cielo abierto, las presentaciones solo pueden programarse por la noche para evitar las inclemencias del clima, lo que eleva significativamente los gastos, pues se requiere rentar equipo de iluminación y sonido profesional.
Con los costos de renta del espacio, permisos, impuesto local del 8% sobre espectáculos, publicidad y boletaje, el gasto promedio por una sola función nocturna oscila entre 71 mil y 120 mil pesos mínimo, una cifra prácticamente inaccesible para producciones independientes o proyectos comunitarios que no cuentan con grandes patrocinadores.
A esto se suma la falta de camerinos y servicios adecuados en el anfiteatro, lo que limita la experiencia tanto para artistas como para el público asistente.
Hay que decir, que en el Municipio de Los Cabos, no existe otro espacio público que esté habilitado para que se presenten espectáculos con recursos escénicos como buena acústica, telones, soporte para escenografía robusta, iluminación adecuada, comodidad para los espectadores como es un estacionamiento, aire acondicionado, sanitarios y un largo etc. Estos recursos pueden parecer superfluos o banales, sin embargo para los que conocemos un poquito de las necesidades básicas para un espectáculo digno, sabemos que el público funciona de manera muy similar a un consumidor común y requiere de comodidades para poder acercarlo a la ya mermada actividad cultural del municipio.
La comunidad artística y educativa desean colaborar para que el Pabellón Cultural cuente con un programa integral de rehabilitación que permita que la sala principal sea un espacio digno, accesible y económicamente viable para todos los artistas locales.
Constantemente se ha reiterado la disposición de diferentes sectores de la sociedad para sumarse a las iniciativas que impulsen la recuperación de este recinto emblemático de Los Cabos, porque estamos convencidos de que la cultura merece un lugar que esté verdaderamente al alcance de toda la comunidad.
Al final, el reto no es solo que el Pabellón Cultural “sea” un espacio disponible, sino que cumpla realmente con el deber ser: garantizar un acceso digno, asequible y funcional para los artistas y la comunidad. Solo así pasaremos de aparentar inclusión a construir un espacio vivo y verdaderamente dinámico, donde la cultura no sea un privilegio, sino un derecho para todas y todos en Los Cabos.
Emmanuel Novelo

